Asma

Es la enfermedad crónica más frecuente de la infancia, que inflama y estrecha las vías respiratorias. Puede aparecer a cualquier edad, predominando en la infancia.

Normalmente cuando respiramos el aire entra y sale de las vías aéreas sin esfuerzo. En el paciente con asma estas vías están inflamadas, situación que empeora en el momento de la crisis asmática, aumentando la dificultad para respirar.

¿Cuáles son los síntomas de asma?

 Su niño puede tener uno o más de los siguientes síntomas:  Tos seca (fuera de cuadros virales), sobre todo de noche, que incluso puede despertarlo, tos y fatiga con el ejercicio, con las emociones (risa, llanto), dificultad respiratoria (silbido, respiración rápida, esfuerzo al respirar y/o agitación), dolor en el pecho, sensación de ahogo.

Es importante identificar y evitar las situaciones que pueden desencadenar una crisis asmática: Infecciones respiratorias (por lo que es de vital importancia mantener al día las vacunas de Influenza y Neumococo), cambios de clima, ejercicio físico, estrés emocional, contaminantes del medio ambiente (polvo doméstico, cigarrillo, aerosoles, etc.). Cabe destacar que, si bien el ejercicio puede desencadenar una crisis, esto no implica el niño con asma no deba realizar actividad física, ya que cuando su hijo esté sin síntomas puede realizar deportes con normalidad.

Tratamiento del asma:

Control del medio ambiente donde vive el niño:

  • Contaminación del aire: muchas sustancias químicas pueden ser irritantes del aparato respiratorio (humo de fábricas, quemadores, braseros, desodorantes ambientales, limpia vidrios, sahumerios, espirales, etc.), por lo que dentro de lo posible deben ser evitados. El humo del cigarrillo es perjudicial para la salud, no permita que se fume en su casa, alrededor del niño o en los lugares donde éste concurre habitualmente, incluso dentro del auto.
  • Polvo: Limpie con paño húmedo, no barra en presencia del niño. Cambie las sabanas 1 vez por semana. Evite tener en los dormitorios alfombras, peluches, tapices, posters, libros. Utilice fundas en almohadas y colchones. No deben usarse humidificadores ni generadores de ozono. Mantener libre de polvo los abanicos y filtros de aire acondicionado.
  • Animales domésticos: No deben estar dentro de la habitación del niño ni dormir en su cama.
  • Hongos: Ventilar la casa por lo menos 15 minutos al día preferentemente por la mañana y luego cerrar las ventanas especialmente las de los dormitorios. Reparar goteras, cepillar las paredes que tienen pintura descascarada.

El tratamiento farmacológico del asma bronquial tiene dos pilares fundamentales, la medicación controladora y la usada ante la crisis.

El tratamiento de control disminuye la inflamación y la reacción de la vía aérea frente a los desencadenantes de las crisis. Reduce la gravedad y el número de crisis, disminuye los síntomas diarios, mejora la actividad física y evita que falte a la escuela por asma.

El tratamiento para la crisis debe comenzar apenas aparecen los primeros síntomas, según el plan de acción indicado por su médico. El más usado es el salbutamol, que produce un rápido alivio de los síntomas, pero no evita nuevas crisis. Si un paciente tiene síntomas frecuentes, graves o utiliza más de dos veces por semana el salbutamol, debe consultar al médico para iniciar o ajustar el tratamiento de control. Controlar los síntomas utilizando solamente medicación de rescate aumenta el riesgo de crisis graves.

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