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La Rubéola
La Rubéola

La rubéola es una infección vírica aguda y contagiosa. Aunque el virus de la rubéola suele causar una enfermedad exantemática y febril leve en los niños y los adultos, la infección durante el embarazo (sobre todo en el primer trimestre) puede ser causa de aborto espontáneo, muerte fetal, muerte prenatal o malformaciones congénitas, que constituyen el llamado síndrome de rubéola congénita.

El virus de la rubéola se transmite por gotitas en el aire, cuando las personas infectadas estornudan o tosen. Los humanos son el único huésped conocido.

Síntomas

En los niños por lo general la enfermedad es leve, con síntomas que incluyen erupción cutánea, fiebre poco intensa (<39 °C), náuseas y conjuntivitis leve. El exantema -que se observa en el 50% al 80% de los casos- habitualmente comienza en la cara y el cuello antes de progresar hacia los pies y permanece de 1 a 3 días. La inflamación de los ganglios linfáticos en la parte posterior de las orejas y el cuello es la característica clínica más saliente. Los adultos infectados (con mayor frecuencia mujeres) pueden padecer artritis y dolores articulares por lo general de 3 a 10 días.

Una vez que se contrae la infección, el virus se disemina por todo el organismo en aproximadamente 5 o 7 días. Habitualmente los síntomas aparecen de dos a tres semanas después de la exposición. El periodo más contagioso por lo general es de 1 a 5 días después de la aparición del exantema.

Cuando el virus de la rubéola infecta a una mujer embarazada en las primeras etapas del embarazo, la probabilidad de que la mujer transmita el virus al feto es del 90%. Esto puede provocar aborto espontáneo, nacimiento muerto o defectos congénitos graves en la forma del síndrome de rubéola congénita. Los lactantes con el síndrome de rubéola congénita pueden excretar el virus durante un año o más.

Manejo y prevención

No existe tratamiento especifico para la Rubéola ni para el Síndrome de Rubéola Congénita, sin embargo, la enfermedad es fácilmente prevenible por vacunas.

La vacuna contra la rubéola contiene una cepa de virus vivo atenuado. Una sola dosis de vacuna confiere un nivel de inmunidad a largo plazo superior al 95%, que es similar al que genera la infección natural.

Las vacunas contra la rubéola están disponibles en preparaciones monovalentes (vacuna dirigida solo a un patógeno) o, más frecuentemente, en combinación con otras vacunas como: las vacunas combinadas contra el sarampión y la rubéola; contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola; o contra la rubéola, el sarampión, la parotiditis y la varicela.

Las reacciones adversas a la vacuna por lo general son leves. Pueden consistir en dolor y enrojecimiento en el sitio de la inyección, fiebre leve, exantema y dolores musculares. En las campañas masivas de vacunación en la Región de las Américas, que abarcaron a más de 250 millones de adolescentes y adultos, no se detectaron reacciones adversas graves asociadas con la vacuna.

Hepatitis A
Hepatitis A

La hepatitis A es una enfermedad contagiosa del hígado debida al virus de la hepatitis A. Es una enfermedad aguda y no se cronifica.

En los niños pequeños suele ser leve, pero en los más mayores y en adultos puede ser mucho más grave.

¿Cómo se contagia la hepatitis A?

La forma de contagio más frecuente es por la entrada del virus por la boca, a través de objetos, alimentos o bebidas contaminadas por las heces de una persona infectada.

El contagio puede ser:

Persona a persona: se produce si una persona enferma no se lava bien las manos después de ir al baño y toca otros objetos o alimentos; o cuando el cuidador de un bebé infectado no se lava bien las manos tras el cambio de pañal. Por alimentos o agua contaminados: esto suele pasar en países donde la hepatitis A es más frecuente y las condiciones higiénico­ sanitarias son peores.

Otras formas de contagio menos frecuentes son: transfusiones de sangre o hemoderivados, compartir jeringuillas o relaciones sexuales.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis A?

Las personas con hepatitis A no siempre tienen síntomas de enfermedad. Estos son más frecuentes en adultos y en niños mayores de 6 años.

Los síntomas pueden ser:

  • ­ Fiebre
  • ­ Cansancio
  • ­ Pérdida de apetito
  • ­ Náuseas
  • ­ Vómitos
  • ­ Dolor abdominal
  • ­ Color oscuro de la orina
  • ­ Color claro de las heces
  • ­ Color amarillo de piel y ojos

Los síntomas, si aparecen, pueden hacerlo en cualquier momento entre 2 y 6 semanas después del contagio, suelen ser leves pero en algunos casos puede acarrear fallo hepático fulminante y muerte.

¿Cómo se puede prevenir la hepatitis A?        

La mejor forma de prevenirla es mediante la vacunación con la vacuna contra la hepatitis A.

El lavado de manos con agua y jabón después de ir al baño o cambiar un pañal y antes de preparar la comida, previene el contagio.

La vacuna contra la hepatitis A, se administra a partir de los 12 meses de edad, en 2 dosis, separadas por un intervalo mínimo de 6 meses. La protección empieza de 2 a 4 semanas después de la primera dosis. La segunda dosis asegura una protección más duradera.

¿Es segura la vacuna de la hepatitis A?

La vacuna de la hepatitis A es muy segura. Como el resto de vacunas puede tener efectos adversos que suelen ser leves: inflamación en el lugar de la inyección y menos frecuentemente: cefalea, fiebre o trastornos gastrointestinales leves.

Tétanos
Tétanos

El tétanos es una enfermedad grave causada por una toxina (veneno) producida por una bacteria conocida como Clostridium Tetanis. Causa una dolorosa rigidez muscular y puede ser mortal.

Las bacterias que causan el tétanos se encuentran en la tierra, el polvo y el estiércol. Entran al cuerpo a través de una herida punzante, una cortadura o una llaga en la piel. Las personas también se pueden infectar después de sufrir una quemadura o la mordida de un animal, no se transmite de una persona a otra.

El tiempo que pasa entre la infección y la aparición de los primeros síntomas puede ir desde los 7 a los 21 días. Los casos suelen presentarse en personas que no han sido vacunadas contra la enfermedad o que no llevan las dosis necesarias.

¿Cuáles son los síntomas del tétanos?

En los niños, el tétanos comienza con dolor de cabeza, calambres en la mandíbula y espasmos musculares (tensión muscular repentina e involuntaria).

El tétanos es a menudo llamado “trismo” porque los músculos de la mandíbula se tensan y se hace difícil abrir la boca.

Puede causar además, problemas para respirar, espasmos musculares y parálisis (incapacidad para mover partes del cuerpo). Los espasmos musculares pueden ser lo suficientemente fuertes como para quebrar la columna vertebral u otros huesos del niño.

Recuperarse completamente del tétanos puede tomar meses. Un niño podría necesitar semanas de atención en un hospital. Hasta 1 de cada 5 personas que contraen el tétanos muere.

Prevención

La forma mas segura y eficaz de proteger a su hijo contra el tétanos es vacunarlo. Esta vacuna viene combinada con otras en la Hexavalente, Pentavalente, DPaT y DT, las cuales se deben recibir de acuerdo a la edad del menor.

Al recibir esta vacuna, raras veces se presentan efectos secundarios que normalmente desaparecen al poco tiempo y cuando aparecen son leves e incluyen dolor y enrojecimiento del área de colocación, fiebre y vómitos.

 

Vacunas recomendadas durante el embarazo
Vacunas recomendadas durante el embarazo

El embarazo es una de las etapas más hermosas en la vida de una mujer y el primer momento en que la vida de ese futuro bebe está a cargo de nosotras, desde antes de esta etapa podemos comenzar a protegerlos.

  • Las vacunas pueden ayudar a proteger a usted y a su bebé contra ciertas infecciones durante el embarazo.
  • Las vacunas que se le suministran durante el embarazo ayudan a mantener a su bebé a salvo de infección durante los primeros meses de vida hasta que reciba sus propias vacunas.
  • Verifique que tenga las vacunas al día antes de quedar embarazada.

Probablemente se vacunó de niña, pero no todas las vacunas la protegen para el resto de su vida. Con el tiempo, algunas vacunas infantiles dejan de ser efectivas y probablemente necesite lo que se llama “vacuna de refuerzo” en su edad adulta. Además, puede haber vacunas nuevas que no existían en su infancia. Hable con su profesional de la salud para asegurarse de estar totalmente protegida con las vacunas.

Conviene tener al día todas las vacunas de rutina para adultos antes de quedar embarazada y se recomiendan las siguientes vacunas durante el embarazo:

La vacuna contra la influenza:

Vacunarse contra la influenza es importante porque las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de padecer complicaciones graves debido a la influenza. Esta enfermedad también puede provocar problemas graves como nacimiento prematuro, lo que puede afectar a la salud de su bebé.

Además de protegerse a usted y a su bebé por nacer, vacunarse contra la influenza durante el embarazo reduce las posibilidades de que el recién nacido se contagie de influenza durante los primeros meses de vida, y disminuye el riesgo de complicaciones graves como neumonía (infección pulmonar).

Puede vacunarse contra la influenza durante cualquier trimestre del embarazo.

La vacuna DPTa (Difteria, Pertusis o Tosferina y Tétanos):

Vacunarse contra la tos ferina ayuda a proteger a los bebés más pequeños de la tos ferina antes de que crezcan lo suficiente para recibir la vacuna ellos. Aproximadamente la mitad de los bebés que se contagian tosferina terminan en el hospital, y la enfermedad puede poner en riesgo la vida; así mismo esta vacuna protege a la madre y al recién nacido del tétanos, una enfermedad mortal para ambos.

La vacuna se puede administrar en cualquier momento durante el embarazo, pero los expertos recomiendan vacunarse lo antes posible del tercer trimestre (entre las 27 y 36 semanas de embarazo). Esta vacuna también está recomendada para otros adultos que pasan tiempo con su bebé.

¿Es seguro vacunarse durante el embarazo?

Si, es seguro recibir las vacunas recomendadas durante el embarazo. Las investigaciones demuestran que las vacunas contra la influenza y la DPTa proporcionan a las mujeres embarazadas una protección importante contra enfermedades. Y los expertos controlan minuciosamente la seguridad de las vacunas.

Al igual que los medicamentos, las vacunas pueden tener efectos secundarios. Sin embargo, estos efectos secundarios suelen ser leves y desaparecer por su cuenta. Los efectos secundarios de las vacunas que protegen contra la influenza y la tos ferina incluyen dolor, enrojecimiento o hinchazón en el lugar donde se aplicó la vacuna, dolores musculares, cansancio o fiebre; muchas personas experimentan estos efectos secundarios, no solo las mujeres embarazadas.

¿Qué vacunas se recomiendan durante el posparto?

Se recomienda recibir las vacunas de varicela, SRP (Sarampion, Rubeola y Papera), Influenza y DPTa, si no fueron recibidas antes o durante el embarazo.

Vacunas recomendadas antes del embarazo
Vacunas recomendadas antes del embarazo

El embarazo es una de las etapas más hermosas en la vida de una mujer y el primer momento en que la vida de ese futuro bebe está a cargo de nosotras, desde antes de esta etapa podemos comenzar a protegerlos.

  • Las vacunas pueden ayudar a proteger a usted y a su bebé contra ciertas infecciones durante el embarazo.
  • Las vacunas que se le dan durante el embarazo ayudan a mantener a su bebé a salvo de infección durante los primeros meses de vida hasta que reciba sus propias vacunas.
  • Verifique que tenga las vacunas al día antes de quedar embarazada.

Probablemente se vacunó de niña, pero no todas las vacunas la protegen para el resto de su vida. Con el tiempo, algunas vacunas infantiles dejan de ser efectivas y probablemente necesite lo que se llama “vacuna de refuerzo” en su edad adulta. Además, puede haber vacunas nuevas que no existían en su infancia. Hable con su profesional de la salud para asegurarse de estar totalmente protegida con las vacunas.

¿Cuáles vacunas se recomiendan antes del embarazo?

Conviene tener al día todas las vacunas de rutina para adultos antes de quedar embarazada. Se recomiendan estas vacunas antes del embarazo:

  • HPV (virus del papiloma humano): Esta vacuna protege contra la infección que causa verrugas genitales y que también puede dar lugar al cáncer del cuello uterino. Se recomienda que las mujeres hasta los 26 años de edad se administren la vacuna contra el HPV.
  • SRP (sarampión, paperas y rubéola): Esta vacuna protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. El sarampión es una enfermedad que se contagia fácilmente y puede causar sarpullido, tos y fiebre. Puede ser perjudicial durante el embarazo y causar el aborto espontáneo. El aborto espontáneo sucede cuando el bebé muere en el útero antes de las 20 semanas de embarazo. Las paperas es una enfermedad que se contagia fácilmente y puede causar fiebre, dolor de cabeza e hinchazón de glándulas. La rubéola es una infección que puede causar síntomas similares a los de la influenza leve, y un sarpullido en la piel. Puede ocasionar problemas graves durante el embarazo, como aborto espontáneo, nacimiento sin vida, nacimiento prematuro o el síndrome congénito de rubéola (CRS). La muerte fetal (o nacimiento sin vida) sucede cuando el bebé muere en el útero después de las 20 semanas de embarazo. El nacimiento prematuro sucede antes de las 37 semanas de embarazo. El síndrome CRS puede causar que el bebé nazca con uno o más defectos de nacimiento, como defectos del corazón, problemas de la vista y problemas de audición.
  • Varicela: Esta vacuna protege contra la varicela, una infección que se contagia fácilmente y causa un sarpullido en la piel con picazón y fiebre. Durante el embarazo, puede ser peligrosa para el bebé y causarle defectos de nacimiento. Si está pensando en quedar embarazada y no tuvo varicela o no se vacunó, avise a su profesional de la salud.

 

La influenza:  Mitos y recomendaciones
La influenza: Mitos y recomendaciones

La influenza es una enfermedad común, que afecta a un número importante de personas de todas las edades; con la llegada del invierno ha aumentado drásticamente su frecuencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la vacuna como medida de prevención y en caso de contagio recomienda descansar y beber abundante líquido como remedio más eficaz. Sin embargo, son muchas las informaciones y los consejos que circulan sobre la enfermedad y no siempre son certeros.

A continuación, desmentimos cinco de los mitos más oídos sobre el virus y proporcionamos algunas recomendaciones para su prevención y manejo:

  1. La influenza se adquiere por el frío: Es cierto que el virus ataca con más frecuencia en los meses de invierno y algunos estudios revelan que esto se produce porque el virus es más estable a temperaturas bajas, pero aun así no es exclusiva de estos meses y estar más abrigado no evita que podamos contagiarnos.
  2. La influenza es un resfriado mal curado: Se trata de enfermedades diferentes provocadas por virus distintos, aunque las dos afecten a las vías respiratorias. Los resfriados comunes provocan congestión y secreción nasal, mientras que la gripe se caracteriza por dolor de cabeza y muscular, fiebre, cansancio y tos, entre otros síntomas.
  3. Los antibióticos ayudan a superar la influenza: Falso; los antibióticos acaban con las bacterias, no con los virus. Todavía no se ha inventado un remedio contra la influenza, aunque algunos fármacos pueden disminuir algunos de sus síntomas como el dolor de cabeza, la fiebre o la tos.
  4. Tomar jugo previene la influenza: Aunque se cree que estos remedios naturales ayudan a prevenir la aparición de la gripe no hay ningún estudio que lo avale; no obstante, siempre son fuente importante de vitaminas por lo que se recomienda su ingesta de manera cotidiana. El único método eficaz para prevenir la influenza es la vacuna, además de evitar el contacto con las personas que padezcan el virus y lavarse las manos de forma habitual.
  5. La vacuna provoca influenza: Falso; según recomendaciones de la Comisión Nacional de Salud Pública, la vacuna es el método más eficaz para prevenir este virus. Aunque existe la creencia de que vacunarse hace que aumente la probabilidad de padecer resfriado, no tiene nada que ver, ya que los refriados se producen por un virus distinto al que provoca influenza. Por otro lado, la vacuna tampoco supone inmunidad total ante el virus, pero siempre es mejor prevenir que curar.

 

La Difteria
La Difteria

La difteria es una enfermedad respiratoria contagiosa, con frecuencia mortal, debida a la infección por una bacteria, el bacilo diftérico (Corynebacterium diphtheriae), que provoca una afectación muy grave de las vías respiratorias altas (garganta y nariz), llegando a producir la asfixia en quien la padece. Este germen produce también una toxina que ataca el corazón y el cerebro y que ha sido la base para el desarrollo de una vacuna eficaz.

Síntomas

La difteria comienza con dolor de garganta, fiebre baja y escalofríos. Después, la toxina de la difteria produce una capa espesa en la parte posterior de la nariz o la garganta que puede ser blanca o grisácea. Esta capa puede causar dificultar para respirar o tragar.

La capa en la parte posterior de la nariz o la garganta puede ser tan espesa que obstruya la vía respiratoria e impida que la persona respire.

La toxina de la difteria puede afectar el corazón, causando un ritmo cardiaco anormal e incluso insuficiencia cardiaca. También puede afectar los nervios y producir parálisis (incapacidad para mover partes del cuerpo).

Alrededor de 1 de cada 10 personas que contraen difteria muere. En los niños menores de 5 años, hasta 1 de cada 5 que contraen difteria muere.

Transmisión

La difteria se propaga cuando una persona infectada tose o estornuda. Quienes no reciban tratamiento pueden propagar la enfermedad por alrededor de 2 semanas después de infectarse.

Prevención

La prevención consiste en medidas de control de las infecciones, antibióticos y vacunación (primaria y posexposición).

La vacuna de la difteria es una vacuna inactivada (no es una vacuna viva) y contiene la toxina que fabrica la bacteria, pero desprovista totalmente de su toxicidad (se llama toxoide); de forma que, una vez inyectada, no puede producir la enfermedad, pero sí mantiene su capacidad de estimular la producción de defensas (anticuerpos) contra ella.

La vacuna de la difteria siempre forma parte de vacunas combinadas que incluyen, además, otros componentes, de manera que no está comercializada como vacuna individual que se pueda adquirir por separado.

Está incluida en las vacunas hexavalentes que se administran en el primer año de vida, con pauta de 2, 4 y 11-12 meses, y también forma parte del preparado trivalente de los 6 años (Tdpa/DTPa) y en las “vacunas del tétanos” utilizadas en adolescentes y adultos (Td). 

 

Parotiditis o Paperas
Parotiditis o Paperas

La parotiditis, popularmente denominada paperas, es una enfermedad contagiosa causada por un virus. Se propaga con facilidad a través de la tos y los estornudos. No hay tratamiento para las paperas y pueden causar problemas de salud a largo plazo.

Síntomas

Por lo general, las paperas causan los siguientes síntomas por aproximadamente 7 a 10 días:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Cansancio
  • Falta de apetito (no querer comer)
  • Inflamación de las glándulas debajo de las orejas o la mandíbula

Algunas personas que contraen paperas no presentan síntomas. Otras pueden sentirse mal, pero sin tener las glándulas inflamadas.

En la mayoría de los niños, las paperas son bastante leves. Sin embargo, pueden causar problemas graves de larga duración como los siguientes:

  • Meningitis (inflamación del tejido que recubre el cerebro y la médula espinal).
  • Sordera (temporal o permanente).
  • Encefalitis (inflamación del cerebro).
  • Orquitis (inflamación de los testículos) en los hombres que han llegado a la pubertad.
  • Ooforitis (inflamación de los ovarios) o mastitis (inflamación de las mamas) en las mujeres que han llegado a la pubertad.

En casos infrecuentes las paperas son mortales.

Transmisión

Las paperas se pueden transmitir a través de la saliva o la mucosidad de la boca, nariz o garganta de una persona infectada cuando realiza lo siguiente:

  • Tose, estornuda o habla
  • Comparte artículos, como tazas o cubiertos, con los demás
  • Toca objetos o superficies con las manos sin lavar, que luego son tocados por otras personas

Las paperas pueden propagarse antes de que se inflamen las glándulas y hasta 5 días después.

Prevención

La vacuna MMR es muy segura y eficaz para prevenir las paperas (así como el sarampión y la rubéola). Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden tener efectos secundarios. Sin embargo, la mayoría de los niños que reciben la MMR no presenta ningún efecto secundario.

La mayoría de los niños no presenta ningún efecto secundario a causa de la vacuna. Los efectos secundarios que se producen son por lo general muy leves, como fiebre, sarpullido, dolor o hinchazón en el lugar de la inyección, o dolor y rigidez pasajeros en las articulaciones (mayormente en los adolescentes y adultos). Los efectos secundarios más graves son muy raros. Estos pueden incluir fiebre alta, la cual puede causar convulsiones.

Poliomielitis
Poliomielitis

La poliomielitis (o polio) es una enfermedad causada por el virus de la poliomielitis o poliovirus. Puede provocar parálisis de por vida (la persona no puede mover ciertas partes del cuerpo) y puede ser mortal.

 

Síntomas

La mayoría de las personas infectadas con el virus de la poliomielitis no tiene ningún síntoma. Pero algunas (25 de cada 100) presentarán síntomas parecidos a los de la influenza. Estos síntomas por lo general duran entre 2 y 5 días.

En casos raros, la infección por el virus de la poliomielitis puede ser muy grave. Cerca de 1 de cada 200 personas presentará debilidad o parálisis en los brazos, las piernas o ambos. Esta parálisis o debilidad puede durar toda la vida.

El riesgo de sufrir parálisis de por vida es muy serio. Incluso los niños que parecen recuperarse por completo pueden presentar nuevos dolores musculares, debilidad o parálisis en la edad adulta, 15 o 40 años después.

Alrededor de 2 a 10 de cada 100 niños que tienen parálisis por la polio mueren debido a que el virus afecta los músculos que los ayudan a respirar.

 Propagación

El virus de la poliomielitis es muy contagioso. Se propaga a través del contacto con las heces de una persona infectada y a través de las gotitas respiratorias presentes en la tos o los estornudos. Usted se puede infectar si tiene las manos contaminadas con heces o gotitas respiratorias de una persona infectada y se toca la boca. Además, si su hijo se lleva objetos a la boca – como juguetes – que estén contaminados con heces o gotitas respiratorias, también se puede infectar.

Una persona infectada puede transmitir el virus a otros inmediatamente antes y, por lo general, 1 a 2 semanas después de presentar síntomas. El virus puede vivir en las heces de una persona infectada por muchas semanas. Esta persona puede contaminar alimentos y agua cuando los toque sin haberse lavado las manos.

Prevención

La vacuna contra la poliomielitis:

  • Protege a su hijo de una enfermedad potencialmente grave.
  • Evita que su hijo tenga parálisis de por vida a causa de la poliomielitis.

La vacuna contra la poliomielitis es muy segura y eficaz para prevenir la enfermedad.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden tener efectos secundarios. La mayoría de los niños que reciben la vacuna contra la poliomielitis no tiene ningún efecto secundario. Cuando los efectos secundarios ocurren, por lo general son muy leves.

Meningococo
Meningococo

La enfermedad meningocócica es una enfermedad grave causada por una bacteria llamada Neisseria meningitidis. Es una de las causas principales de meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal) y de infecciones sanguíneas. La enfermedad meningocócica con frecuencia ocurre sin previo aviso, incluso entre personas que no tienen problemas de salud.

La enfermedad meningocócica se puede transmitir de persona a persona a través del contacto cercano (tos, besos) o contacto por largo tiempo, especialmente entre las personas que viven en el mismo hogar.

Existen por lo menos 12 tipos de N. meningitidis, llamados serogrupos. Los serogrupos A, B, C, W y Y causan la mayoría de las enfermedades meningocócicas.

Cualquiera puede contraer la enfermedad meningocócica, pero ciertas personas corren mayor riesgo, tales como:

  • Bebés menores de un año de edad
  • Adolescentes y adultos jóvenes de 16 a 23 años de edad
  • Personas con ciertas afecciones médicas que afectan su sistema inmunitario
  • Microbiólogos que rutinariamente trabajan con aislados de  meningitidis
  • Personas en riesgo debido a un brote en su comunidad

En niños menores de un año, la tasa de ataques, es decir la cantidad de casos por habitantes, es mucho más alta que en otras edades. Es una enfermedad que, si bien no es muy frecuente, es muy grave, tiene una alta mortalidad y es muy difícil detectar precozmente ya que afecta a niños sanos que pasan rápidamente, en unas pocas horas, de un estado de salud a un estado de enfermedad; un 20-25% puede requerir terapia intensiva.

Los síntomas característicos de esta patología son fiebre alta, confusión, vómitos y fotofobia (sensibilidad a la luz). Sin embargo, inicialmente suelen ser inespecíficos, sobre todo en los lactantes y similares a un estado gripal. Por tal motivo, para los especialistas muchas veces es difícil diagnosticar esta afección tempranamente.

Aunque se puede tratar, la enfermedad meningocócica mata de 10 a 15 personas infectadas de un grupo de 100. Y de aquellos que sobreviven, 10 de cada 20 sufren de discapacidades tales como pérdida auditiva, daño cerebral, daño renal, amputaciones, problemas del sistema nervioso o cicatrices graves de injertos de piel.

Vacunar para prevenir

Además de tener un mayor riesgo de contagio, en los niños pequeños la detección y el diagnóstico de la enfermedad son más complicados. Dado que los signos y síntomas no son tan claros, los expertos insisten en que la vacuna es la mejor forma de evitar problemas que muchas veces resultan irreversibles. Podemos tomar medidas para reducir el riesgo de contagio como lavarse las manos, cubrirse la boca al toser o estornudar, evitar el intercambio de elementos que los niños se lleven a la boca y ventilar los ambientes, sin embargo, la herramienta más efectiva para la prevención sigue siendo la vacunación.