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Consideraciones sobre lactancia materna
Consideraciones sobre lactancia materna

Sabiendo las múltiples ventajas que nos ofrece la lactancia materna vamos a comentar algunos puntos que debemos tomar en cuenta durante el embarazo y en el post-parto inmediato que facilitarán una alimentación saludable para tu bebe a base de leche materna exclusivamente.

Durante el embarazo:

  • Puedes acudir a las clases de preparación para la maternidad impartidas por profesionales sanitarios.
  • Busca ayuda, apoyo, consejo e información de profesionales expertos en lactancia (enfermeras, matronas, ginecólogos, pediatras, médicos de familia, etc.).
  • Pregunta todo lo que necesites o te preocupe.
  • Habla con tu pareja, comparte la información, para que puedan decidir juntos.
  • Habla con otros miembros de la familia para organizar una pequeña red de apoyo en el domicilio y así poder dedicarte con tranquilidad a disfrutar de la lactancia.
  • Busca información y acude a los grupos de apoyo de madres lactantes (http://lllrd.org/, http://mamard.org/ son algunos links que podrían resultar de ayuda).

En el post parto inmediato:

Es importante saber que el pecho no necesita cuidados especiales durante el embarazo y la lactancia. La higiene diaria es suficiente. Utilizar ropa interior práctica y con sujeción suficiente, te hará sentir más cómoda.

Casi todas las madres pueden amamantar a sus bebes, existen situaciones especiales, muy puntuales, en las que esta contraindicada la lactancia materna, como son:

  • Infección materna por VIH: en nuestro medio se considera una contraindicación verdadera.
  • Galactosemia: es una enfermedad con la que nacen muy pocos bebés que no les permite digerir la lactosa de la leche, por lo que contraindica la alimentación con leche materna.

Si en alguna ocasión enfermaran la madre o el niño, hay que recordar que la mayoría de enfermedades son compatibles con el amamantamiento y además evolucionarán mejor gracias a la lactancia. Incluso si esperas gemelos o trillizos o tu hijo nace prematuramente es posible y conveniente amamantar. Es en estos momentos cuando se hace más necesaria la ayuda y apoyo de expertos. Si por problemas médicos precisas estar separada de tu bebé tras el parto también será posible la lactancia materna. En esos casos resulta fundamental la estimulación-extracción de leche de forma manual o con sacaleches, lo antes posible (idealmente en las primeras 6 horas tras el parto).

Si necesitas tomar medicación durante el embarazo o tras el parto, raras veces es necesario dejar de lactar, la mayoría de medicamentos pueden ser usados durante la lactancia ya que no todos los fármacos pasan a la leche, consulta siempre tu médico.

Cuando llegue el momento del parto, recuerda que: El calostro es la primera leche que la glándula mamaria produce durante los últimos meses de embarazo y primeros días tras el parto y proporciona a tu hijo todo el alimento que necesita esos primeros días. Es muy denso y de color amarillo y la madre no nota los pechos llenos. Poco a poco la leche se irá haciendo más blanca y ligera y aumentará la cantidad (leche madura) de acuerdo a las necesidades del bebé. Es muy importante iniciar la lactancia tras el nacimiento tan pronto como sea posible. Se recomienda, siempre que el estado del niño y de la madre lo permitan, que la madre y el recién nacido permanezca en contacto piel con piel tras el parto, al menos las dos primeras horas, o hasta que el bebé haga la primara toma al pecho. Para iniciar la lactancia materna, lo más importante es tener confianza en ti misma, en el instinto de tu hijo y en el apoyo de profesionales expertos.

¡El éxito de lactancia materna comienza sabiendo que todas las madres son capaces!

Lactancia materna
Lactancia materna

La leche materna es única. Es un líquido vivo que está especialmente diseñado para el bebé humano y que cambia, toma a toma, día a día y mes a mes, para satisfacer las necesidades de tu bebé. Además, proporciona defensas activas frente a la infección. Todas estas características no existen en las fórmulas artificiales, por lo que le daremos un lugar especial en nuestro Blog.

Debes saber que la lactancia materna es la forma de alimentación que da a los niños el mejor comienzo posible en la vida. La Organización Mundial de Salud recomienda la lactancia materna de manera exclusiva durante sus primeros seis meses de vida y después mantener la lactancia junto con alimentación variada que la complemente hasta al menos dos años.

Casi todas las mujeres pueden alimentar a sus hijos con su leche. Hay muy pocas situaciones en las que amamantar no sea posible y con información y apoyo adecuado, seguro que logras disfrutarlo.

 ¿Cuáles son las ventajas de la alimentación con leche materna?

Para las mujeres:

  • Previene las hemorragias postparto, ya que la succión del bebé facilita que el útero recupere su tamaño inicial y disminuye la posibilidad de anemia.
  • Favorece la recuperación del peso pre-embarazo.
  • Produce bienestar emocional y proporciona una oportunidad única de vínculo afectivo madre-hijo.
  • Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
  • Mejora el contenido en calcio de los huesos al llegar a la menopausia.

Para el recién nacido y el niño lactante:

  • Protege frente a las infecciones respiratorias, otitis, infecciones gastrointestinales e incluso urinarias.
  • Protege frente al síndrome de muerte súbita del lactante.
  • El amamantamiento proporciona contacto físico a los bebés lo que les ayuda a sentirse más seguros, cálidos y consolados.
  • Los niños amamantados tienen un mejor desarrollo dental, ortodoncia y prevención de caries.
  • Potencia el desarrollo intelectual gracias a que la leche materna tiene componentes específicos que son fundamentales para el desarrollo del cerebro.
  • La leche materna se digiere mejor y tiene efectos positivos a largo plazo sobre la salud del niño disminuyendo el riesgo de que padezca alergias, diabetes, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, hipertensión o cifras altas de colesterol.
  • Parece tener cierta protección frente a linfomas y algunos otros tipos de cáncer.
  • La leche humana es el alimento de elección para todos los niños, incluidos los prematuros, los gemelos y los niños enfermos.

Para la sociedad y el medio ambiente:

  • Es gratuita. Supone un ahorro en concepto de fórmulas artificiales, biberones y otros utensilios usados en la preparación de las formulas.
  • Al disminuir las infecciones y la gravedad de las mismas reduce los gastos médicos y los problemas laborales y familiares que dichas enfermedades suponen para los padres y la sociedad.
  • Reduce el uso de recursos humanos y materiales de la sanidad y si los niños enferman, se recuperan antes.
  • La leche materna es un recurso natural que no contamina y protege el medio ambiente ya que no produce residuos, ni necesita envases ni tratamientos especiales que requieran gasto energético en su elaboración.
Prevención de ahogamientos
Prevención de ahogamientos

Muchos niños pequeños, curiosos, activos y ansiosos por explorar sus alrededores se sienten atraídos por el agua. Brilla, hace ondas, salpica e incluso puede hacer flotar las cosas! Pero no entienden que el agua puede ser peligrosa y no tienen edad suficiente para hacer lo necesario si se vieran en problemas. Por lo tanto, es fundamental protegerlos de los peligros del agua donde viven y donde vayan de visita.

La seguridad en el agua es importante a cualquier edad, pero es particularmente importante para los niños pequeños. El ahogamiento es la causa principal de muerte por lesiones en niños de entre 1 y 4 años. Los niños pequeños pueden ahogarse en apenas una o dos pulgadas de agua y eso puede suceder rápido y en silencio.

La principal amenaza de ahogamiento que enfrentan las familias con niños pequeños es el acceso inesperado y sin supervisión al agua: piscinas, jacuzzis, tinas de hidromasaje, tinas de baño, cuerpos de agua naturales (como un estanque), así como envases utilizados para la limpieza del hogar o almacenamiento provisional de agua. Por ejemplo, el 69% de los ahogamientos entre niños de 4 años de edad o menos ocurren durante momentos no dedicados a nadar.

La prevención del acceso no previsto y sin supervisión al agua ha demostrado ser una de las formas más eficaces de reducir las muertes por ahogamiento de los niños pequeños. Comience con estos niveles de protección dentro de su casa y en los alrededores para ayudar a que el entorno de su pequeño sea más seguro:

Las investigaciones sugieren que la instalación de cercos puede prevenir más de la mitad de la totalidad de ahogamientos de niños pequeños en las piscinas.  Las piscinas, incluyendo las inflables grandes que están sobre el suelo y demás tipos de piscinas temporales, deben estar totalmente rodeadas por un cerco en sus 4 lados.

Nunca deje un recipiente con agua lleno y abierto sin atención. Cuando no los esté usando, asegúrese de desechar por completo los líquidos de recipientes tales como: baldes y cubos usados para limpiar o pintar, piscinas para niños, refrigeradores portátiles con hielo derretido (hieleras), tazones grandes con agua para mascotas, cubos de basura o de reciclaje que podrían recolectar agua de lluvia.

La AAP (American Academy of Pediatrics) recomienda tener a los niños al alcance de la mano, pudiendo así aplicar la “supervisión táctil”, ya sea a la hora del baño o a la hora de nadar. La mayoría de los niños que se ahogan dentro de su casa lo hacen en tinas de baño, por lo general durante una interrupción de la supervisión del adulto. A la hora de nadar, entre al agua con su pequeño. Si tiene que salir, lleve a su hijo consigo, aún si hubiera guardavidas.

Los niños siempre deben usar chalecos salvavidas cuando estén en el agua o en sus cercanías, como lagos, ríos, piscinas, playas. Asegúrese de que se ajusten correctamente y que sean adecuados para su edad.

La AAP recomienda que todos los niños y sus padres tomen clases de natación como forma de añadir una capa más de seguridad en el agua. Hay estudios recientes que sugieren que la capacitación en destrezas de supervivencia en el agua y las clases de natación pueden ayudar a reducir el riesgo de ahogamiento para todos los niños, incluidos los de entre 1 y 4 años.

 En caso de que sea necesario es importante que sepa cómo responder cuando haya un problema. Todo el mundo, incluyendo a padres, cuidadores y niños mayores, deben aprender RCP (reanimación cardiopulmonar) y técnicas de rescate seguro para responder ante un accidente de ahogamiento. ¡La seguridad en el agua es un asunto que concierne a toda la familia!

Recomendaciones de seguridad en el hogar
Recomendaciones de seguridad en el hogar

Ya nos acercamos a las vacaciones de verano, durante esta época los niños permanecen mucho tiempo en el hogar, comúnmente sin la supervisión directa de los padres, por lo que son más propensos a estar en situaciones de riesgo;  resulta imperativo tomar medidas de precaución de manera tal que nuestros espacios sean un lugar seguro para los más pequeños de la casa.

A continuación algunas recomendaciones de seguridad ante las situaciones de peligro que comúnmente se presentan en el hogar:

Los juguetes seguros no deben tener piezas cortantes, ni ángulos puntiagudos, ni estar fabricados con materiales tóxicos. Su tamaño será lo suficientemente grande para impedir que los introduzcan en la boca y se los traguen.

Proteger los enchufes de la red eléctrica. Existen pequeños aparatos que se pueden encontrar en las tiendas especializadas en productos infantiles, para evitar que los más pequeños, por curiosidad, introduzcan los dedos o algún otro objeto pequeño en los enchufes de la casa.

Cuidado en la cocina. No se debe cocinar con el niño en brazos ni dejarlo en el suelo cerca de la cocina, cubrir las válvulas de control del gas, dentro de lo posible cocinar en las hornillas posteriores, colocar fuera del alcance de los niños los cuchillos y otros instrumentos punzocortantes.

Guardar productos y objetos peligrosos. Colocar los productos de limpieza y otros productos potencialmente tóxicos en estanterías o muebles en alto para evitar su ingestión. Hay que tratar de impedir que los pequeños tengan acceso a bebidas alcohólicas u objetos que supongan peligro de asfixia o atragantamiento (bolsas de plástico, monedas, botones y similares).  Guardar bajo llave los medicamentos, armas de fuego (siempre descargadas) y objetos cortantes como tijeras y herramientas.

Proteger las esquinas de los muebles, esencialmente la de las mesas de cristal.

Los electrodomésticos que no estén siendo utilizados deben permanecer desconectados, colocar las planchas eléctricas en lugar inaccesible para los chiquitines.

Mantener sistemas de seguridad para niños en ventanas, escaleras y balcones, evitando así caídas y en las puertas para prevenir golpes.

Asma
Asma

Es la enfermedad crónica más frecuente de la infancia, que inflama y estrecha las vías respiratorias. Puede aparecer a cualquier edad, predominando en la infancia.

Normalmente cuando respiramos el aire entra y sale de las vías aéreas sin esfuerzo. En el paciente con asma estas vías están inflamadas, situación que empeora en el momento de la crisis asmática, aumentando la dificultad para respirar.

¿Cuáles son los síntomas de asma?

 Su niño puede tener uno o más de los siguientes síntomas:  Tos seca (fuera de cuadros virales), sobre todo de noche, que incluso puede despertarlo, tos y fatiga con el ejercicio, con las emociones (risa, llanto), dificultad respiratoria (silbido, respiración rápida, esfuerzo al respirar y/o agitación), dolor en el pecho, sensación de ahogo.

Es importante identificar y evitar las situaciones que pueden desencadenar una crisis asmática: Infecciones respiratorias (por lo que es de vital importancia mantener al día las vacunas de Influenza y Neumococo), cambios de clima, ejercicio físico, estrés emocional, contaminantes del medio ambiente (polvo doméstico, cigarrillo, aerosoles, etc.). Cabe destacar que, si bien el ejercicio puede desencadenar una crisis, esto no implica el niño con asma no deba realizar actividad física, ya que cuando su hijo esté sin síntomas puede realizar deportes con normalidad.

Tratamiento del asma:

Control del medio ambiente donde vive el niño:

  • Contaminación del aire: muchas sustancias químicas pueden ser irritantes del aparato respiratorio (humo de fábricas, quemadores, braseros, desodorantes ambientales, limpia vidrios, sahumerios, espirales, etc.), por lo que dentro de lo posible deben ser evitados. El humo del cigarrillo es perjudicial para la salud, no permita que se fume en su casa, alrededor del niño o en los lugares donde éste concurre habitualmente, incluso dentro del auto.
  • Polvo: Limpie con paño húmedo, no barra en presencia del niño. Cambie las sabanas 1 vez por semana. Evite tener en los dormitorios alfombras, peluches, tapices, posters, libros. Utilice fundas en almohadas y colchones. No deben usarse humidificadores ni generadores de ozono. Mantener libre de polvo los abanicos y filtros de aire acondicionado.
  • Animales domésticos: No deben estar dentro de la habitación del niño ni dormir en su cama.
  • Hongos: Ventilar la casa por lo menos 15 minutos al día preferentemente por la mañana y luego cerrar las ventanas especialmente las de los dormitorios. Reparar goteras, cepillar las paredes que tienen pintura descascarada.

El tratamiento farmacológico del asma bronquial tiene dos pilares fundamentales, la medicación controladora y la usada ante la crisis.

El tratamiento de control disminuye la inflamación y la reacción de la vía aérea frente a los desencadenantes de las crisis. Reduce la gravedad y el número de crisis, disminuye los síntomas diarios, mejora la actividad física y evita que falte a la escuela por asma.

El tratamiento para la crisis debe comenzar apenas aparecen los primeros síntomas, según el plan de acción indicado por su médico. El más usado es el salbutamol, que produce un rápido alivio de los síntomas, pero no evita nuevas crisis. Si un paciente tiene síntomas frecuentes, graves o utiliza más de dos veces por semana el salbutamol, debe consultar al médico para iniciar o ajustar el tratamiento de control. Controlar los síntomas utilizando solamente medicación de rescate aumenta el riesgo de crisis graves.

Trastornos del espectro autista
Trastornos del espectro autista

Los trastornos del espectro autista (TEA) son una discapacidad del desarrollo provocada por diferencias en el cerebro. Los científicos desconocen exactamente qué provoca estas diferencias en la mayoría de las personas con TEA, algunas tienen una diferencia conocida, como una afección genética; sin embargo, aún la mayoría son desconocidas. Para los años 80 fue publicado un trabajo que asociaba las vacunas con los TEA; sin embargo, se demostró que el mismo fue fraudulento y a través de los años se han realizado estudios que involucran millones de niños que han demostrado que no existe asociación alguna entre riesgo de TEA y las vacunas.

A menudo, no hay indicios en el aspecto de las personas con TEA que los diferencien de otras personas, pero es posible que se comuniquen, interactúen, se comporten y aprendan de maneras distintas. Las capacidades de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA pueden variar; hay desde personas con muy altos niveles de capacidad (dotadas, o gifted en inglés) y personas que tienen muchas dificultades. Algunas necesitan mucha ayuda en la vida diaria, mientras que otras necesitan menos.

Los TEA comienzan antes de los 3 años de edad y duran toda la vida de la persona; no obstante, los síntomas pueden mejorar con el tiempo. Algunos niños con TEA muestran indicios de problemas futuros en los primeros meses de vida. En otros casos, es posible que los síntomas no se manifiesten hasta los 24 meses o incluso después. Algunos niños con un TEA parecen desarrollarse normalmente hasta los 18 a 24 meses de edad y después dejan de adquirir destrezas nuevas o pierden las que tenían antes. Los estudios realizados han mostrado que entre un tercio y la mitad de los padres de niños con TEA observaron un problema antes del primer año de vida de sus hijos y entre el 80 % y 90 % de los padres detectaron problemas antes de los 24 meses.

Posibles “signos de alarma”

Las personas con un TEA pueden presentar las siguientes características:

  • No responder a su nombre cuando tienen 12 meses de edad.
  • No señalar los objetos para demostrar su interés (no señalar un avión que pasa volando) para cuando tienen 14 meses de edad, no realizar juegos de simulación (como jugar “a darle de comer” a un muñeco) a los 18 meses de edad.
  • Evitar el contacto visual y querer estar solos.
  • Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos,  presentar retrasos en las destrezas del habla y el lenguaje, repetir palabras o frases una y otra vez (ecolalia).
  • Dar respuestas no relacionadas con las preguntas que se les hace.
  • Irritarse con los cambios pequeños, tener intereses obsesivos, aletear las manos, mecerse o girar en círculos, tener reacciones poco habituales al sonido, el olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.
Tuberculosis
Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Infecta principalmente los pulmones, aunque también puede afectar otros órganos, como el cerebro (Tuberculosis Meníngea) o diseminarse en la sangre (Tuberculosis Miliar).

Cuando una persona con TB, que no ha recibido tratamiento, tose o estornuda, el aire se llena de gotitas que contienen la bacteria. La inhalación de estas gotitas infectadas es el modo más usual en que una persona puede contraer TB.

La TB fue una de las enfermedades más temidas del siglo XIX y fue la octava principal causa de muerte en niños de 1 a 4 años durante la década de 1920. En la actualidad, la TB continúa siendo causa importante de enfermedad en nuestro país, en particular, en las personas sin hogar, los presos y aquellos susceptibles de contraerla por estar infectados con el virus del VIH.

Signos y síntomas

En los niños y lactantes mayores, la infección de tuberculosis latente, la primera infección con la bacteria de tuberculosis, por lo general, no produce signos ni síntomas. Además, las radiografías de tórax no muestran ningún signo de infección.

En la mayoría de los casos, solo una prueba cutánea de tuberculina (que se utiliza para determinar si una persona fue infectada por la bacteria de tuberculosis) dará un resultado positivo, lo que indica que el niño está infectado. Por lo general, los niños que tengan un resultado positivo en la prueba de tuberculina, incluso aunque no muestren signos de la enfermedad, necesitarán recibir medicamentos. Esta infección primaria generalmente se resuelve sola a medida que el niño desarrolla inmunidad durante un período de 6 a 10 semanas. Pero, en algunos casos, puede evolucionar y diseminarse por los pulmones (tuberculosis progresiva) o hacia otros órganos. Esto provocará signos y síntomas, como fiebre, pérdida de peso, fatiga, pérdida del apetito y tos.

Prevención

La prevención de la TB depende de lo siguiente:

  • Evitar el contacto con aquellas personas que tienen la enfermedad activa
  • Consumir medicamentos como medida de prevención en los casos de alto riesgo

La vacuna denominada BCG (Bacille Calmette-Guérin) previene las formas graves de Tuberculosis y es de suma importancia en nuestro país, donde hay una alta tasa de personas que padecen Tuberculosis.

Cáncer infantil
Cáncer infantil

Todas las células del cuerpo tienen un sistema que controla su crecimiento, su interacción con otras células e, incluso la duración de su vida. Cuando algunas células pierden el control y crecen de una manera que el cuerpo ya no puede regular, hablamos de cáncer.

Los diferentes tipos de cáncer tienen distintos tipos de signos, síntomas, tratamientos y resultados. Todo depende del tipo de célula al que afecta y la velocidad con que crecen las células.

Todos los tipos de cáncer avanzan del mismo modo: las células crecen de manera descontrolada, desarrollan tamaños y formas anormales, exceden sus límites habituales dentro del cuerpo y destruyen a las células que las rodean. Con el tiempo, las células cancerosas pueden extenderse (hacer metástasis) a otros órganos y tejidos.

A medida que las células de cáncer crecen, requieren más y más nutrición del cuerpo. El cáncer le quita las fuerzas a la persona que lo padece, destruye los órganos y los huesos y debilita las defensas del organismo contra otras enfermedades.

El cáncer es poco frecuente en los niños, pero puede aparecer. Los cánceres más frecuentes en los niños son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral. A medida que los niños entran en la adolescencia, el osteosarcoma (cáncer de los huesos) es más común.

En la mayoría de los casos, el cáncer infantil se debe a mutaciones (cambios) aleatorias en los genes de las células en crecimiento. Como estos cambios ocurren de forma aleatoria e impredecible, no existe una manera efectiva de prevenirlos, sin embargo existen vacunas como la del Virus del Papiloma Humano, que previene la infección por ese virus, que se encuentra estrechamente involucrado en el cáncer de cérvix, en la mujer.

A veces, el médico puede detectar los síntomas iniciales del cáncer en una revisión de rutina. Sin embargo, algunos síntomas del cáncer (como fiebre, glándulas inflamadas, infecciones frecuentes, anemia o moretones) pueden aparecer en otras enfermedades o infecciones infantiles que son más comunes que el cáncer. Por este motivo, es posible que, cuando aparecen los síntomas de cáncer, los padres crean que se trata de otras enfermedades de la infancia, es en esta situación donde radica la importancia de las consultas de seguimiento en los niños a fin de ir descartando las causas comunes de estos síntomas y llegar a un diagnostico precoz del cáncer, con lo que mejora el pronóstico y aumenta la supervivencia.

El diagnóstico y el tratamiento de los cánceres infantiles lleva tiempo y existen efectos secundarios tanto a corto plazo como a largo plazo. Pero gracias a los avances médicos, cada vez son más los niños con cáncer que terminan exitosamente el tratamiento, abandonan el hospital y crecen como cualquier otro niño. En la actualidad, más del 80% de los niños con cáncer viven 5 años o más.

La fiebre en niños
La fiebre en niños

La fiebre es uno de los principales motivos de consulta en la edad pediátrica, siendo importante entender que no es una enfermedad per se, si no un signo de una condición subyacente.

Hay muchas razones por las cuales un niño puede tener fiebre. Las más comunes son las infecciones víricas, agudas y benignas, como las respiratorias, que suelen ir a acompañadas de tos y mocos; las gastrointestinales, que cursan con vómitos, diarrea y dolor abdominal; o las urinarias, con vómitos y rechazo de alimentos. Una vacunación reciente, el exceso de sol o  de abrigo también causan elevación de la temperatura corporal.

Para hablar de fiebre lo primero que debemos hacer es medir la temperatura con un termómetro homologado y no con el tacto. Puede tomarse la temperatura en el recto, en la boca o en las axilas, según la edad y la cooperación del niño; aunque la del recto siempre será la más precisa.  De manera universal se acepta hablar de fiebre cuando la temperatura corporal asciende sobre los 38 grados Celsius.

¿Qué hacer si el niño tiene fiebre?

Lo más eficaz es administrar los medicamentos antitérmicos prescritos por el pediatra. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño. Este tratamiento se puede complementar con:

  • Hidratación abundante con agua
  • No abrigar en exceso ni caldear la habitación.
  • Aplicar paños húmedos templados o frescos, nunca fríos, en la frente.
  • Darle baños con agua templada durante 15-20 minutos, dejando que el agua se vaya enfriando poco a poco a la vez que el pequeño.

Antes de consultar con el pediatra, lo primero que debemos hacer es valorar el estado general del niño y ver qué aspecto tiene: si, a pesar de la fiebre, está contento y come y bebe bien, es poco probable que se trate de algo grave.

Existen algunos casos en los que es necesario acudir al pediatra, de manera inmediata, para que valore el estado del niño: menores de 3 meses, cambios en el estado general (somnolencia, irritabilidad), vómitos, dificultad respiratoria, convulsiones, manchas negras o puntos rojos en la piel.

Es normal que la fiebre nos preocupe y es importante que la tengamos controlada pero, en general, no debemos alarmarnos en exceso ya que la mayoría de las veces no será más que un virus inicialmente inofensivo. No obstante, ante cualquier duda en el estado de salud de un niño, se debe acudir al pediatra, quien resolverá cualquier preocupación y prescribirá el mejor tratamiento para el pequeño.

 

VIH / SIDA
VIH / SIDA

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) infecta a las células del sistema inmunitario, alterando o anulando su función. La infección produce un deterioro progresivo del sistema inmunitario, con la consiguiente “inmunodeficiencia”. Se considera que el sistema inmunitario es deficiente cuando deja de poder cumplir su función de lucha contra las infecciones y enfermedades. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.

En 2017 36.9 millones de personas vivían con el VIH, de los cuales 1.8 millones eran menores de 15 años.

El VIH puede transmitirse por las relaciones sexuales con una persona infectada, la transfusión de sangre contaminada o el uso compartido de agujas, jeringuillas u otros instrumentos punzantes. Asimismo, puede transmitirse de la madre al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia.
En los niños la principal forma de transmisión es durante el momento del embarazo, parto y lactancia en aquellas madres que viven con el VIH y no llevan un adecuado tratamiento.

Al ser el VIH una infección que debilita el sistema inmune, permite que las personas que padezcan de esta condición sean mas proclives a presentar enfermedades y, al no poder responder adecuadamente a estas enfermedades, cursen con cuadros mas graves de las mismas, siendo de vital importancia la protección de estos pacientes con las vacunas adecuadas según su edad y condición inmunológica, en general hasta cerca de los 2 años la respuesta inmune en los niños que viven con VIH es prácticamente normal, y por tanto su respuesta a las vacunas seria igual que la población general, por ello la vacunación debe llevarse a cabo lo más precozmente posible.

Las recomendaciones de vacunación para los niños que viven con el VIH son básicamente similares a las de la población general siempre y cuando el niño este recibiendo su tratamiento antirretroviral y su nivel de inmunidad se encuentre en niveles aceptables para dicho proceso.

Así mismo se realiza un llamado de alerta a las personas que conviven con personas con VIH, a mantener al día su calendario de vacunación a fin de disminuir la probabilidad de enfermarse y por tanto ser medio de contagio para los demás.