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La influenza:  Mitos y recomendaciones
La influenza: Mitos y recomendaciones

La influenza es una enfermedad común, que afecta a un número importante de personas de todas las edades; con la llegada del invierno ha aumentado drásticamente su frecuencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la vacuna como medida de prevención y en caso de contagio recomienda descansar y beber abundante líquido como remedio más eficaz. Sin embargo, son muchas las informaciones y los consejos que circulan sobre la enfermedad y no siempre son certeros.

A continuación, desmentimos cinco de los mitos más oídos sobre el virus y proporcionamos algunas recomendaciones para su prevención y manejo:

  1. La influenza se adquiere por el frío: Es cierto que el virus ataca con más frecuencia en los meses de invierno y algunos estudios revelan que esto se produce porque el virus es más estable a temperaturas bajas, pero aun así no es exclusiva de estos meses y estar más abrigado no evita que podamos contagiarnos.
  2. La influenza es un resfriado mal curado: Se trata de enfermedades diferentes provocadas por virus distintos, aunque las dos afecten a las vías respiratorias. Los resfriados comunes provocan congestión y secreción nasal, mientras que la gripe se caracteriza por dolor de cabeza y muscular, fiebre, cansancio y tos, entre otros síntomas.
  3. Los antibióticos ayudan a superar la influenza: Falso; los antibióticos acaban con las bacterias, no con los virus. Todavía no se ha inventado un remedio contra la influenza, aunque algunos fármacos pueden disminuir algunos de sus síntomas como el dolor de cabeza, la fiebre o la tos.
  4. Tomar jugo previene la influenza: Aunque se cree que estos remedios naturales ayudan a prevenir la aparición de la gripe no hay ningún estudio que lo avale; no obstante, siempre son fuente importante de vitaminas por lo que se recomienda su ingesta de manera cotidiana. El único método eficaz para prevenir la influenza es la vacuna, además de evitar el contacto con las personas que padezcan el virus y lavarse las manos de forma habitual.
  5. La vacuna provoca influenza: Falso; según recomendaciones de la Comisión Nacional de Salud Pública, la vacuna es el método más eficaz para prevenir este virus. Aunque existe la creencia de que vacunarse hace que aumente la probabilidad de padecer resfriado, no tiene nada que ver, ya que los refriados se producen por un virus distinto al que provoca influenza. Por otro lado, la vacuna tampoco supone inmunidad total ante el virus, pero siempre es mejor prevenir que curar.

 

La Difteria
La Difteria

La difteria es una enfermedad respiratoria contagiosa, con frecuencia mortal, debida a la infección por una bacteria, el bacilo diftérico (Corynebacterium diphtheriae), que provoca una afectación muy grave de las vías respiratorias altas (garganta y nariz), llegando a producir la asfixia en quien la padece. Este germen produce también una toxina que ataca el corazón y el cerebro y que ha sido la base para el desarrollo de una vacuna eficaz.

Síntomas

La difteria comienza con dolor de garganta, fiebre baja y escalofríos. Después, la toxina de la difteria produce una capa espesa en la parte posterior de la nariz o la garganta que puede ser blanca o grisácea. Esta capa puede causar dificultar para respirar o tragar.

La capa en la parte posterior de la nariz o la garganta puede ser tan espesa que obstruya la vía respiratoria e impida que la persona respire.

La toxina de la difteria puede afectar el corazón, causando un ritmo cardiaco anormal e incluso insuficiencia cardiaca. También puede afectar los nervios y producir parálisis (incapacidad para mover partes del cuerpo).

Alrededor de 1 de cada 10 personas que contraen difteria muere. En los niños menores de 5 años, hasta 1 de cada 5 que contraen difteria muere.

Transmisión

La difteria se propaga cuando una persona infectada tose o estornuda. Quienes no reciban tratamiento pueden propagar la enfermedad por alrededor de 2 semanas después de infectarse.

Prevención

La prevención consiste en medidas de control de las infecciones, antibióticos y vacunación (primaria y posexposición).

La vacuna de la difteria es una vacuna inactivada (no es una vacuna viva) y contiene la toxina que fabrica la bacteria, pero desprovista totalmente de su toxicidad (se llama toxoide); de forma que, una vez inyectada, no puede producir la enfermedad, pero sí mantiene su capacidad de estimular la producción de defensas (anticuerpos) contra ella.

La vacuna de la difteria siempre forma parte de vacunas combinadas que incluyen, además, otros componentes, de manera que no está comercializada como vacuna individual que se pueda adquirir por separado.

Está incluida en las vacunas hexavalentes que se administran en el primer año de vida, con pauta de 2, 4 y 11-12 meses, y también forma parte del preparado trivalente de los 6 años (Tdpa/DTPa) y en las “vacunas del tétanos” utilizadas en adolescentes y adultos (Td). 

 

Parotiditis o Paperas
Parotiditis o Paperas

La parotiditis, popularmente denominada paperas, es una enfermedad contagiosa causada por un virus. Se propaga con facilidad a través de la tos y los estornudos. No hay tratamiento para las paperas y pueden causar problemas de salud a largo plazo.

Síntomas

Por lo general, las paperas causan los siguientes síntomas por aproximadamente 7 a 10 días:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Cansancio
  • Falta de apetito (no querer comer)
  • Inflamación de las glándulas debajo de las orejas o la mandíbula

Algunas personas que contraen paperas no presentan síntomas. Otras pueden sentirse mal, pero sin tener las glándulas inflamadas.

En la mayoría de los niños, las paperas son bastante leves. Sin embargo, pueden causar problemas graves de larga duración como los siguientes:

  • Meningitis (inflamación del tejido que recubre el cerebro y la médula espinal).
  • Sordera (temporal o permanente).
  • Encefalitis (inflamación del cerebro).
  • Orquitis (inflamación de los testículos) en los hombres que han llegado a la pubertad.
  • Ooforitis (inflamación de los ovarios) o mastitis (inflamación de las mamas) en las mujeres que han llegado a la pubertad.

En casos infrecuentes las paperas son mortales.

Transmisión

Las paperas se pueden transmitir a través de la saliva o la mucosidad de la boca, nariz o garganta de una persona infectada cuando realiza lo siguiente:

  • Tose, estornuda o habla
  • Comparte artículos, como tazas o cubiertos, con los demás
  • Toca objetos o superficies con las manos sin lavar, que luego son tocados por otras personas

Las paperas pueden propagarse antes de que se inflamen las glándulas y hasta 5 días después.

Prevención

La vacuna MMR es muy segura y eficaz para prevenir las paperas (así como el sarampión y la rubéola). Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden tener efectos secundarios. Sin embargo, la mayoría de los niños que reciben la MMR no presenta ningún efecto secundario.

La mayoría de los niños no presenta ningún efecto secundario a causa de la vacuna. Los efectos secundarios que se producen son por lo general muy leves, como fiebre, sarpullido, dolor o hinchazón en el lugar de la inyección, o dolor y rigidez pasajeros en las articulaciones (mayormente en los adolescentes y adultos). Los efectos secundarios más graves son muy raros. Estos pueden incluir fiebre alta, la cual puede causar convulsiones.

Poliomielitis
Poliomielitis

La poliomielitis (o polio) es una enfermedad causada por el virus de la poliomielitis o poliovirus. Puede provocar parálisis de por vida (la persona no puede mover ciertas partes del cuerpo) y puede ser mortal.

 

Síntomas

La mayoría de las personas infectadas con el virus de la poliomielitis no tiene ningún síntoma. Pero algunas (25 de cada 100) presentarán síntomas parecidos a los de la influenza. Estos síntomas por lo general duran entre 2 y 5 días.

En casos raros, la infección por el virus de la poliomielitis puede ser muy grave. Cerca de 1 de cada 200 personas presentará debilidad o parálisis en los brazos, las piernas o ambos. Esta parálisis o debilidad puede durar toda la vida.

El riesgo de sufrir parálisis de por vida es muy serio. Incluso los niños que parecen recuperarse por completo pueden presentar nuevos dolores musculares, debilidad o parálisis en la edad adulta, 15 o 40 años después.

Alrededor de 2 a 10 de cada 100 niños que tienen parálisis por la polio mueren debido a que el virus afecta los músculos que los ayudan a respirar.

 Propagación

El virus de la poliomielitis es muy contagioso. Se propaga a través del contacto con las heces de una persona infectada y a través de las gotitas respiratorias presentes en la tos o los estornudos. Usted se puede infectar si tiene las manos contaminadas con heces o gotitas respiratorias de una persona infectada y se toca la boca. Además, si su hijo se lleva objetos a la boca – como juguetes – que estén contaminados con heces o gotitas respiratorias, también se puede infectar.

Una persona infectada puede transmitir el virus a otros inmediatamente antes y, por lo general, 1 a 2 semanas después de presentar síntomas. El virus puede vivir en las heces de una persona infectada por muchas semanas. Esta persona puede contaminar alimentos y agua cuando los toque sin haberse lavado las manos.

Prevención

La vacuna contra la poliomielitis:

  • Protege a su hijo de una enfermedad potencialmente grave.
  • Evita que su hijo tenga parálisis de por vida a causa de la poliomielitis.

La vacuna contra la poliomielitis es muy segura y eficaz para prevenir la enfermedad.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden tener efectos secundarios. La mayoría de los niños que reciben la vacuna contra la poliomielitis no tiene ningún efecto secundario. Cuando los efectos secundarios ocurren, por lo general son muy leves.

Meningococo
Meningococo

La enfermedad meningocócica es una enfermedad grave causada por una bacteria llamada Neisseria meningitidis. Es una de las causas principales de meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal) y de infecciones sanguíneas. La enfermedad meningocócica con frecuencia ocurre sin previo aviso, incluso entre personas que no tienen problemas de salud.

La enfermedad meningocócica se puede transmitir de persona a persona a través del contacto cercano (tos, besos) o contacto por largo tiempo, especialmente entre las personas que viven en el mismo hogar.

Existen por lo menos 12 tipos de N. meningitidis, llamados serogrupos. Los serogrupos A, B, C, W y Y causan la mayoría de las enfermedades meningocócicas.

Cualquiera puede contraer la enfermedad meningocócica, pero ciertas personas corren mayor riesgo, tales como:

  • Bebés menores de un año de edad
  • Adolescentes y adultos jóvenes de 16 a 23 años de edad
  • Personas con ciertas afecciones médicas que afectan su sistema inmunitario
  • Microbiólogos que rutinariamente trabajan con aislados de  meningitidis
  • Personas en riesgo debido a un brote en su comunidad

En niños menores de un año, la tasa de ataques, es decir la cantidad de casos por habitantes, es mucho más alta que en otras edades. Es una enfermedad que, si bien no es muy frecuente, es muy grave, tiene una alta mortalidad y es muy difícil detectar precozmente ya que afecta a niños sanos que pasan rápidamente, en unas pocas horas, de un estado de salud a un estado de enfermedad; un 20-25% puede requerir terapia intensiva.

Los síntomas característicos de esta patología son fiebre alta, confusión, vómitos y fotofobia (sensibilidad a la luz). Sin embargo, inicialmente suelen ser inespecíficos, sobre todo en los lactantes y similares a un estado gripal. Por tal motivo, para los especialistas muchas veces es difícil diagnosticar esta afección tempranamente.

Aunque se puede tratar, la enfermedad meningocócica mata de 10 a 15 personas infectadas de un grupo de 100. Y de aquellos que sobreviven, 10 de cada 20 sufren de discapacidades tales como pérdida auditiva, daño cerebral, daño renal, amputaciones, problemas del sistema nervioso o cicatrices graves de injertos de piel.

Vacunar para prevenir

Además de tener un mayor riesgo de contagio, en los niños pequeños la detección y el diagnóstico de la enfermedad son más complicados. Dado que los signos y síntomas no son tan claros, los expertos insisten en que la vacuna es la mejor forma de evitar problemas que muchas veces resultan irreversibles. Podemos tomar medidas para reducir el riesgo de contagio como lavarse las manos, cubrirse la boca al toser o estornudar, evitar el intercambio de elementos que los niños se lleven a la boca y ventilar los ambientes, sin embargo, la herramienta más efectiva para la prevención sigue siendo la vacunación.

La Influenza
La Influenza

 

La influenza, es una enfermedad causada por los virus de la influenza. Estos virus infectan la nariz, la garganta y los pulmones. La influenza se propaga fácilmente y puede causar problemas graves, en especial para los niños pequeños, las personas de edad avanzada, las mujeres embarazadas y las personas con ciertas afecciones prolongadas como asma y diabetes.

Los síntomas de la influenza pueden incluir los siguientes:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Moqueo o congestión nasal
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Cansancio
  • Vómitos o diarrea (en algunos niños)

La mayoría de las personas que contraen influenza se recuperan en pocos días o en menos de dos semanas. Algunas personas presentan complicaciones (como neumonía) que pueden llevar a hospitalizaciones e incluso causar la muerte.

¿Es grave?

La influenza puede ser leve o muy grave. No hay cómo saber quién tendrá un caso leve y quién se enfermará gravemente. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) calculan que desde el 2010, las hospitalizaciones relacionadas con la influenza entre niños menores de 5 años oscilaron de 7,000 a 26,000 en los Estados Unidos. Los niños con afecciones prolongadas y los niños menores de 5 años (y en especial los niños menores de 2) tienen más probabilidades de terminar en el hospital a causa de la influenza.

Las temporadas de influenza varían en cuanto a la gravedad de la enfermedad de un año a otro. En la temporada 2015 – 2016, hubo un total de 85 muertes en niños asociadas a la influenza (confirmadas por laboratorio) y que fueron informadas a los CDC desde Puerto Rico, el Distrito de Columbia y 33 estados. En algunas ocasiones hay un lapso de tiempo para la realización de los informes sobre muertes de niños.

Algunas de las complicaciones más graves causadas por la influenza incluyen:

  • Neumonía (infección en los pulmones)
  • Deshidratación (pérdida de líquidos corporales)
  • Empeoramiento de afecciones prolongadas, como asma y diabetes

¿Cómo se propaga la influenza?

La influenza se propaga cuando los que tienen la enfermedad hablan, tosen o estornudan y gotitas de saliva que tienen el virus llegan a la boca o la nariz de las personas que están cerca. Usted también puede contraer la influenza si toca un objeto que tenga el virus de la influenza -como la manija de una puerta o un pañuelo desechable usado- y luego se toca sus propios ojos, nariz o boca. Las personas pueden transmitir la influenza a los demás desde un día antes de que tengan síntomas hasta 5 a 7 días después de que se enferman. Este periodo puede ser mayor en los niños y en las personas muy enfermas.

¿Puede mi hijo contraer la influenza por ponerse la vacuna contra esta enfermedad?

No, la vacuna no causa influenza. La vacuna contra la influenza protege a su hijo de esta enfermedad. Sin embargo, a veces, la vacuna puede causar efectos secundarios leves que pueden confundirse con la influenza. Tenga en cuenta que tomará unas 2 semanas después de recibir la vacuna para que el cuerpo de su hijo genere protección contra la influenza.

¿Por qué mi hijo necesita la vacuna contra la influenza todos los años?

Los virus de la influenza cambian constantemente y por eso se fabrica una vacuna nueva todos los años para proteger a la población contra los virus de la influenza que probablemente causarán la mayor cantidad de enfermedades. Además, la protección que proporciona la vacuna desaparece con el tiempo. La vacuna contra la influenza que reciba su hijo lo protegerá contra esta enfermedad durante toda la temporada, pero necesitará otra vacuna para la próxima.

Hepatitis B
Hepatitis B

La hepatitis B es una enfermedad del hígado contagiosa causada por el virus de la hepatitis B (VHB). Cuando una persona se infecta por primera vez con el virus, puede presentar una infección “aguda” (de corto plazo), se conoce con este nombre a los primeros 6 meses después de la primoinfección. Esta infección puede variar desde una enfermedad muy leve, con pocos síntomas o ninguno, hasta una afección grave que necesite hospitalización. Algunas personas pueden combatir la infección y eliminar el virus, pero en otras, la infección permanece y se vuelve “crónica” o de por vida, esta es la que se mantiene activa en vez de mejorar después de 6 meses. A través del tiempo, esa infección puede causar problemas de salud graves e incluso cáncer de hígado.

Síntomas

Por lo general, los bebés y niños pequeños no presentan síntomas. Sin embargo, en alrededor de 7 de cada 10 niños mayores y en los adultos, una reciente infección por hepatitis B causa lo siguiente:

  • Falta de apetito (no querer comer)
  • Fiebre
  • Cansancio
  • Dolor en los músculos, las articulaciones y el estómago
  • Náuseas, diarrea y vómitos
  • Orina oscura
  • Piel y ojos amarillos

Estos síntomas por lo general aparecen 3 a 4 meses después de la exposición al virus.

¿Cómo se contrae el virus de la hepatitis B?

El virus de la hepatitis B se contrae por la sangre o los fluidos corporales.

¿Por qué mi hijo corre riesgo?

Usted puede pensar que su hijo nunca estará expuesto al VHB de ninguna de estas maneras.  Sin embargo, estos son algunos datos sobre el VHB para reflexionar:

  • Un tercio de las personas que están infectadas con el VHB en los Estados Unidos no saben cómo se contagiaron.
  • Algunas personas con el VHB ni siquiera saben que están infectadas.
  • Una persona, especialmente un niño, con el VHB puede no sentirse ni verse enfermo.
  • Casi la mitad de los más de 5000 adultos estadounidenses que mueren de hepatitis B todos los años contrajo su infección en la infancia.
  • Las personas con VHB pueden transmitírselo a otras personas que no están protegidas. Inmunizar (vacunar) a su hijo contra este virus lo protegerá ahora y cuando sea mayor y esté expuesto a más personas. 

Prevención

La vacuna contra la hepatitis B suele crear una inmunidad de larga duración. Por ello, los lactantes que reciben la serie completa de vacunas contra la hepatitis B deberían estar protegidos contra esta enfermedad no solo durante la infancia sino también durante la etapa adulta.

Al eliminar el riesgo de infección, también se reduce el riesgo de desarrollar cirrosis hepática, enfermedades hepáticas crónicas y cáncer de hígado. Los adolescentes y los adultos jóvenes que no recibieron esta vacuna cuando eran lactantes también deberían recibirla.

El sarampión
El sarampión

El sarampión es una enfermedad infecto-contagiosa producida por un virus, que se caracteriza por un sarpullido -exantema en términos médicos- que comienza en la cara y se va extendiendo hacia el cuerpo y las extremidades. Se transmite por vía respiratoria, o sea, a través de los estornudos y la tos. Afecta sobre todo a niños o adultos jóvenes.

Signos y síntomas

Después de un periodo variable de tiempo tras el contagio (de 7 a 14 días), el niño comienza con un cuadro de catarro con gran afectación, fiebre elevada, obstrucción nasal, tos seca y conjuntivitis; que pueden ir acompañados de malestar general, dolores musculares, molestias con la luz, e hinchazón en los párpados. Posteriormente aparece el sarpullido que se inicia en la cara y se va extendiendo hacia el cuerpo y extremidades, pueden verse en la mucosa de la boca unas manchas blanquecinas (manchas de Koplik). De 4 a 6 días, el sarpullido va desapareciendo en el mismo sentido en que apareció, dejando algo de descamación. La recuperación completa se produce alrededor de los 7-10 días del inicio del exantema.

A pesar de que se considera una enfermedad vírica benigna, el sarampión puede provocar complicaciones incluso en niños sanos. Las más frecuentes son la otitis media, la diarrea y la neumonía; pero las más graves son las que afectan al sistema nervioso central, como son: la encefalitis que se presenta en las semanas siguientes al sarampión o la panencefalitis esclerosante subaguda, que aparece años más tarde. Si el sarampión afecta a personas que tienen disminuidas sus defensas (inmunodeprimidas) o están desnutridas (como en países del tercer mundo), la evolución puede ser mucho más complicada e incluso, poner en peligro la vida.

Prevención

La mejor prevención es evitar el contagio por lo que si conseguimos que los niños no padezcan la enfermedad, el virus desaparecerá tal y como ya ha ocurrido con la viruela. Por el momento, la manera que tenemos de evitar que los niños padezcan el sarampión es que no entren en contacto con niños que lo padezcan y sobre todo vacunarlos.

La vacuna del sarampión se administra junto a las vacunas de otras dos enfermedades víricas: la rubeola y las paperas, en lo que se conoce como vacuna triple vírica. Los gérmenes que se introducen en el organismo a través de la inyección están vivos pero muy atenuados (no producen la enfermedad) de modo que permiten a los niños producir defensas (anticuerpos) frente a estás enfermedades, evitando que puedan padecerlas en el futuro. La vacuna se administra dentro del calendario vacunal en dos dosis, con la primera a partir del año de edad y la segunda entre los 4-6 años.

La Varicela
La Varicela

La varicela es una enfermedad causada por un virus llamado varicela zoster. Característicamente presenta exantema (piel brotada) y fiebre.

Signos y Síntomas

Es característica la aparición de vesículas (lesiones con contenido líquido), de inicio mas frecuente en cuero cabelludo, pecho, espalda y abdomen. Este brote puede extenderse a todo el cuerpo, incluso a los genitales.

Puede aparecer fiebre, dolor de cabeza y decaimiento; usualmente dura de 5 a 10 días. Puede presentarse aún en personas vacunadas aunque la forma de enfermedad es mucho más leve.

Por lo general es una enfermedad benigna donde la mayoría de los niños se recuperan en aproximadamente una semana, pero puede tomar otro curso y acarrear complicaciones de las cuales la más frecuente es la sobreinfección bacteriana de las heridas; ésta es prevenible con una correcta higiene de manos y baño diario. Otras complicaciones menos frecuentes pero de gravedad son la neumonía y compromiso de sistema nervioso (meningitis, encefalitis, convulsiones y ataxia).

Transmisión

El virus se elimina por secreciones respiratorias, transmitiéndose con la tos o estornudos; también el líquido de las vesículas es potencialmente contagioso.

Periodo de incubación

El contagio puede darse uno o dos días antes de la aparición de las vesículas y durante la aparición de las mismas, usualmente 7-10 días, hasta que todas las costras (cascaritas de las lesiones) sequen.  El Niño no puede acudir a institución de cuidado ó escuela durante el periodo de contagio, cuya finalización será determinada por el pediatra.

Prevención

La administración de la vacuna compuesta de virus atenuados que otorga al organismo la posibilidad de generar anticuerpos contra la enfermedad, es la mejor forma de prevención. Esta vacuna previene contra las formas graves de la enfermedad.  Está indicada entre los 12 -15 meses de vida, necesitándose una segunda dosis entre los 4-6 años. 

Si bien la varicela suele ser una enfermedad benigna, no siempre lo es, siendo imposible diferenciar quienes padecerán la forma grave de la enfermedad.

Virus del Papiloma Humano (VPH)
Virus del Papiloma Humano (VPH)

El cáncer del cuello uterino constituye un importante problema de salud a nivel mundial, convirtiéndose en el cuarto cáncer mas frecuente en mujeres en todo el mundo, con mayor incidencia en el Caribe, Sudamérica y Asia. Afecta a mujeres jóvenes, por lo que tiene un alto impacto social y económico. En el mundo se dan cerca de medio millón de nuevos casos por año de las cuales mueren más de 250 mil y de éstas el 85 % residen en países en vía de desarrollo.

La infección por ciertos tipos del Virus del Papiloma Humano (VPH) es una condición necesaria para el desarrollo de dicho cáncer; aproximadamente el 70% de los canceres de cuello uterino están asociados a los serotipos 16 y 18.  El VPH es la infección de transmisión sexual más común y puede ser causante además de otros canceres como el de vulva, vagina y pene. En nuestro país se registran cada año más de 1,600 casos nuevos de cáncer cérvico uterino, así como alrededor de 540 defunciones entre mujeres no protegidas contra el VPH.

En la mayor parte de los casos el VPH actúa como un asesino silencioso, sin provocar síntomas y creando alteraciones en las células del aparato reproductor que, de no ser detectadas oportunamente, evolucionan a cáncer.

La vacuna es la alternativa más segura y eficaz de proteger a las personas de las enfermedades causadas por el VPH, incluido el cáncer cérvico uterino.  Hay dos vacunas disponibles que protegen contra los tipos del VPH que causan la mayoría de los  cánceres del cuello uterino.  La Organización Mundial de la Salud  recomienda administrar la vacuna contra el VPH a todas las niñas y adolescentes con edades comprendidas entre los 9 y 14 años. Los niños y los jóvenes varones también deben ponerse esta vacuna para prevenir las verrugas genitales y evitar contagiar otras personas.

Los preadolescentes deben ponerse las tres dosis de la vacuna contra el VPH preferiblemente antes de su primer contacto sexual (antes de que puedan estar expuestos al VPH), sin embargo, si por situaciones especiales no se ha iniciado el esquema para dicho momento, es vital recibir la primera dosis a la mayor brevedad posible.  El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomienda la aplicar la vacuna en adultos también: mujeres hasta 26 años y hombres hasta 21 años de edad.