Obesidad infantil

La obesidad infantil se asocia a diversos efectos en la salud. Los niños y adolescentes obesos pueden sufrir efectos inmediatos en su salud y corren el riesgo de padecer de problemas de salud relacionados con el peso en la edad adulta, entre los cuales tenemos: Enfermedad cardiaca, causada por: altos niveles de colesterol o hipertensión arterial, Diabetes tipo 2, Asma, Apnea del sueño, Discriminación social.

Se ha descubierto que los niños y adolescentes obesos tienen factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), como niveles altos de colesterol, presión arterial alta y la tolerancia anómala a la glucosa. En una población de personas de 5 a 17 años de edad, casi el 60% de los niños con sobrepeso presentaron al menos un factor de riesgo de Enfermedad Cerebro Vascular (ECV) y el 25% de niños con sobrepeso tenían dos o más factores de riesgo de ECV.

Algunas de los efectos del sobrepeso infantil y adolescente son psicosociales. Los niños y adolescentes obesos son objeto de una temprana y sistemática discriminación social. El estrés psicológico de la estigmatización social puede originar una baja autoestima que, a su vez, puede obstaculizar el funcionamiento académico y social y persistir en la edad adulta.

¿Qué puedo hacer como padre o tutor legal para ayudar a evitar el sobrepeso en mis niños?

Para ayudar a su hijo a mantener un peso saludable, tiene que lograr un equilibrio entre las calorías que su hijo ingiere con los alimentos y bebidas y las calorías que usa cuando realiza actividad física y en su proceso de crecimiento normal.

Recuerde que para los niños y adolescentes obesos y con sobrepeso, el objetivo es reducir la tasa de aumento de peso, pero al mismo tiempo permitir el crecimiento y desarrollo normales. Los niños y adolescentes NO DEBEN iniciar dietas para bajar de peso sin consultar con un proveedor de atención médica.

Una de las maneras de equilibrar calorías es comer alimentos que proporcionan una nutrición adecuada y una cantidad de calorías adecuada. Usted puede ayudar a que los niños aprendan a ser conscientes de lo que comen adoptando hábitos de alimentación saludables, preparando versiones más saludables de sus platillos preferidos y reduciendo las tentaciones de alto contenido calórico.

Fomente hábitos de alimentación saludables:

Alimentarse de forma saludable no tiene ningún secreto. Para ayudar a sus niños y su familia a adoptar hábitos de alimentación saludables:

  • Ofrezca una variedad de verduras, frutas y productos integrales.
  • Incluya leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.
  • Elija carnes magras, aves, pescado, lentejas y frijoles para ingerir proteínas.
  • Sirva porciones de tamaño razonable.
  • Anime a su familia a beber mucha agua.
  • Limite las bebidas endulzadas con azúcar.
  • Limite el consumo de azúcar y grasas saturadas.

Ayude a los niños a mantenerse activos:

Se recomienda que los niños y los adolescentes hagan por lo menos 60 minutos de actividad física moderada casi todos los días, preferentemente en forma diaria. Recuerde que los niños imitan a los adultos. Agregue una actividad física a su rutina diaria y anime a su hijo para que le acompañe.

Algunos ejemplos de actividad física moderada son: Caminar a paso rápido, jugar al “corre que te alcanzo” (“el topao”), saltar la cuerda, montar bicicleta, jugar al fútbol, voleibol, baloncesto, baseball, natación, bailar.

Reduzca el sedentarismo:

Además de fomentar la actividad física, ayude a los niños a evitar el exceso de sedentarismo. Aunque está muy bien pasar un tiempo tranquilo para leer y hacer la tarea, limite a no más de 2 horas por día el tiempo que sus niños ven televisión, juegan videojuegos o navegan por internet. Además, la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los niños menores de 2 años de edad no vean televisión. En su lugar, anime a sus niños a que busquen actividades divertidas más activas para realizar en forma individual o con la familia.

¡Recuerde que los cambios pequeños a diario pueden crear la receta del éxito!

Leave a comment